SOBREDIMENSIONANDO A LA BACTERIA(LOS EFECTOS DE UNA MALA COMUNICACIÓN)

Allá por abril de 2009; aunque parezca que haya pasado ya un año; en una granja tostada por el sol una piara gestó una de las bacterias más virulentas que se recuerdan. En esta ocasión no había sido una parvada en la siempre exótica y distante República de China, tampoco en esta ocasión se frenó a su debido tiempo e incluso se ha rumoreado que el gobierno de Calderón ocultó los primeros brotes para no perjudicar el turismo primaveral, prolífico por los viajes universitarios y por su precio asequible en esta crisis que poco a poco va perdiendo el ritmo.

 Cuando en un primer momento los medios recogieron la noticia, todo el viejo continente recibió la información con indiferencia y escepticismo. La “letal” gripe aviar era muy reciente y todos pensabamos que la enfermedad se erradicaría al otro lado del charco. Lo cierto es que la gripe aviaría ni siquiera nos rozó, por eso la olvidamos y por eso la teníamos como un penoso ejemplo que no se debería haber relacionado con esta nueva gripe, que tiene bastantes más agallas.

 En vísperas del otoño los ánimos son otros; las cifras de fallecidos se acercan a los 2000 y si bien, no son muy elevadas en comparación con el número de infectados, de nuevo los medios de comunicación han desatado la histeria.

 Circulan rumores de que en muchos hospitales se van a suspender las cirugías que no sean de estricta urgencia, se habla también de un retraso en el inicio del año lectivo tanto en colegios como en universidades, se recomienda el uso de mascarilla, en el puesto de trabajo un buen día ves encima de tu mesa un protocolo sobre como debes lavarte las manos… por último la OMS elevó a principios de verano el nivel de pandemia a la fase 6 y los medios trasmitieron la noticia ya no con escepticismo sino con terror.

 Estos datos diseminados sin una fuente oficial y sin un comunicado sanitario acreditado están creando una situación de alarma.

 Sin embargo, no culpó del todo a los medios. El Gobierno y el Ministerio de Sanidad deberían haberse olvidado de las vacaciones y haber informado de los riesgos reales y desmentido los mitos. Sigo esperando un plan fiable que transforme el pánico en tranquilidad, no es suficiente con una mención en la página web.

Diego Celma Herrando 

Imagen:espacioteca

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