GINGRICH Y LA LUNA

Durante las carreras electorales, ya sean primarias de un partido, nacionales, al consejo escolar o a la comunidad de vecinos, son habituales las promesas grandilocuentes que tienen como fin arañar votos de cara al resultado final. Esta semana Gingrich ha dado un gran ejemplo de ello con su promesa de estado norteamericano en la Luna.

El de Pensilvania ha lanzado un órdago con el que pretende ganar el martes en el estado americano más espacial, el que ha sido desde hace más de medio siglo el nexo entre Estados Unidos y el espacio sideral, Florida.

Cabo Cañaveral ha tenido mejores momentos. Ahora ya ninguna nave despega desde allí y los americanos dependen de las Soyuz rusas para llegar a la ISS. Barack Obama ha cerrado el grifo y la NASA está contra las cuerdas.

Gingrich está decidido a darle la vuelta a esta situación y ha ofrecido como argumento electoralista la construcción de una base en nuestro satélite para antes del fin de esta década, en un muy hipotético segundo mandato. Es gracioso que hablen de segundos mandatos cuando ni siquiera han sido elegidos dentro su propio partido para enfrentarse a los demócratas. ¡Eso sí que es construir castillos en el aire!

Es un sueño bonito. Me gustaría pensar que voy a ver en directo (en 3D, HD) al primer hombre en Marte y es probable que ese futuro protagonista esté ya entre nosotros. Sin embargo en estos tiempos de austeridad me parecen bravuconadas de un candidato que tras ver como Romney perdía el empuje con el que comenzó, ha decidió echar el resto y está de pie esperando a ver qué le depara la última carta, la del decisivo “river”. Suerte amigo.

Diego Celma Herrando

Imagen: Guardian

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