Combustible de deportistas y estudiantes, el Red Bull lleva mucho tiempo posicionado como una bebida que ayuda a paliar los grandes esfuerzos. El otro día en el Corte Inglés de Grancasa me topé con una auténtica gasolinera de Red Bull. No, no es broma, incluso había un curioso surtidor cargado con latas de la firma del toro.
También había numerosas cámaras frigoríficas y la estrella especial, un asiento con televisión, volante y acelerador. Un simulador de automovilismo que aprovecha el tirón del equipo Red Bull, de Vettel y Webber. Los niños, evidentemente, se volvían locos y revoloteaban alrededor de semejante montaje como las moscas alrededor de la leche. Imaginaos que vuestros padres están comprando comida aburrida: arroz, carne, pescado. Pues yo en su lugar también me iría a manejar un F1.
Ese gancho busca Red Bull porque cuando los padres van a buscar a sus retoños se topan con este montaje y quizás les pique la curiosidad por probar esta bebida que les ayude a superar las largas y duras jornadas de trabajo que desde la era internet, continúan también desde casa.
No tengo ni idea del dinero que habrá pagado Rad Bull a El Corte Inglés por semejante córner, pero ya les adelante que estamos hablando de bastante dinero. Esperemos que sea realmente efectiva.
Diego Celma Herrando











